Detrás de cada compra, hay una bolsa plástica que tarda hasta 500 años en descomponerse, si bien es una tarea compleja eliminarlas por completo, reducir su uso o usar alternativas es posible.
En Bolivia, ciudadanos, municipios, gobernaciones y algunos comercios, impulsan campañas para la reducción del uso de las bolsas plásticas. Lo cierto es que en cualquier parte del mundo, sin embargo la bbueno voluntad ciudadana y la educación ambiental, aun no estan logrando un impacto real, dentro de los problemas que acompaña esta crisis ambiental hay una articulación que incluye varios temas, entre ellos las políticas públicas, regulaciones que tomen en cuenta las necesidades de los ciudadanos, seguimiento a consumidores y fabricantes o vendedores, sistemas integrales de recolección y manejo y disposición de residuos. Un conjunto de tareas para un problema común, que luchan para una mejora con el entorno medio ambiental .
Alrededor de 1.8 millones de kilos de polietileno se compra en nuestro país cada mes de 2019 (IBCE).
Solo el polietileno, se importó por un valor de 45.5 millones de dólares en 2018. Sin embargo este es un camino a corto plazo, pues el camino de las empresas y negocios del futuro se dirigen hacia la economía circular, en este caso, utilizando la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bolsas, para que éstos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales y así una nueva economía del plástico se convierta en oportunidades para las empresas.

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